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Amonas

Las amonas en nuestra sociedad no se jubilan. En muchas familias son imprescindibles para que la cosa funcione. No es de extrañar. Según los últimos datos del EUSTAT, más de la mitad de las mujeres ocupadas -el 55,4%-, además de su dedicación al trabajo remunerado, dedican también 5 horas o más al día al cuidado de los menores. A su vez, casi la mitad de los hombres ocupados -el 45,1%- colabora con menos de horas atendiendo al cuidado de sus hijos e hijas. Y con la precarización que ha traído la crisis, las familias echan mano de las amonas cada vez más, un trabajo oculto que no cuenta ni social ni económicamente.

 

La profesora mexicana Graciela Hierro (1928-2003), experta en edadismo, critica en sus investigaciones la violencia moral que se ejerce contra las mujeres mayores, un tipo específico de agresividad que no se representa necesariamente por la violencia física. “Se trata de violencia simbólica en el sentido de falta de respeto a la dignidad de la persona; el desconocimiento del valor humano, la libertad, la autonomía y la decisión propia, así como por no reconocer una labor de determinados años de productividad”.

 

plazfeminista_amonakEl fundamentalismo juvenil, impulsado por la sociedad consumista, estigmatiza el cuerpo y la actividad social de las mujeres mayores. Toda marca que deje la vida es considerada fea, inaceptable y vivimos en una guerra contra la naturaleza de nuestros propios cuerpos. Todo lo que lo aleje de la perfecta potencia física y material es considerada una enfermedad y por tanto medicalizada.

 

La capacidad de transformar la realidad que puedan tener las mujeres mayores procederá de aquellas que, según Graciela Hierro, se hayan preparado para la vejez construyéndose una vida propia: educarse para ser una persona con autonomía moral. Conocerse, aceptarse y amarse.

 

Las hijas del futuro no dispondrán de las amonas de hoy. Afortunadamente, las amonas van siendo mujeres autónomas con intereses diversos y vidas activas que no tienen ni tiempo ni ganas de ayudar full-time a sus hijas e hijos en las tareas familiares. Las familias, la sociedad y los gobiernos tienen que tomar nota de ello.

 

Itziar Elizondo

Alexandra Kollontai

Alexandra Kollontai

Como efeméride de esta semana quiero recordar a Alexandra Kollontai, nacida el 31 de marzo de 1872 en San Petersburgo. Esta revolucionaria rusa fue una de las primeras mujeres en formar parte de un gobierno y probablemente la primera embajadora de un país en el extranjero. Como tantas otras mujeres no ha recibido mucha atención por parte de la historiografía, aunque fue una importante figura de la Revolución Rusa que destacó por su papel en la ardua y a menudo infructuosa tarea de aunar la lucha socialista con la igualdad de las mujeres.

Alexandra KollontaiAlexandra Kollontai defendía un nuevo modelo social basado en la igualdad entre los sexos que, mucho más allá de las transformaciones económicas, se centraba en la necesidad de abrirse a nuevas y más diversas relaciones entre las personas. En este sentido, Kollontai propuso una nueva forma de vida basada en el amor y el compañerismo a partir de la teoría del “vaso de agua”, invitando a las mujeres a practicar sexo de forma tan simple y fácil como beber un vaso de agua. Mucho antes de que se teorizara sobre la relación entre lo personal y lo político y de que se hablara sobre el poliamor, mujeres como Kollontai señalaron la conexión entre las relaciones sexuales y las luchas sociales y, rompiendo con las convenciones de su tiempo, vivieron de forma transgresora en coherencia con sus principios.

Arantxa Elizondo

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Anónima

Lo dijo la escritora inglesa Virginia Woolf. “Me atrevería a aventurar que Anónimo, que tantos poemas escribió sin firmarlos, era a menudo una mujer”. El libro que tengo delante, sin embargo, lo firma Anónima de forma voluntaria. Ella esconde su nombre para mostrar sin escrúpulos ni autocensuras la violencia que sufren las mujeres en la guerra. Una mujer en Berlín da cuenta de una humillación colectiva silenciada. La que padecieron miles de mujeres durante el asedio soviético a la ciudad alemana en las postrimerías de la II Guerra Mundial.

Ocurrió entonces y sigue ocurriendo setenta años después en tantos lugares.

Violar a las mujeres es un arma de destrucción masiva que no conoce especificidades culturales. En el lenguaje que entienden a la perfección los guerreros de todos los bandos, las mujeres y sus cuerpos son el botín que proclama la absoluta subyugación, la guinda del pastel bélico.

plazfeminista_anonima_itziar_elizondoSorprende en este libro la voz clarividente de su autora, carente de la más mínima autocompasión. Una escritura transparente y racional en el escenario de la sinrazón. Las palabras escritas cosen las heridas de Anónima y la vuelta al orden doméstico traza el itinerario de la construcción después de la guerra: hacer un café de malta, ir a por agua, limpiar la casa. Pequeños actos femeninos sin importancia que anuncian la vuelta a una vida que nunca volverá a ser igual porque se reconstruye desde el silencio de sus protagonistas anónimas.

El dolor y la humillación de las mujeres en las guerras han ocupado media página en los anales de la Historia. Esas mujeres carecen de historia porque su voz y su dolor han sido silenciados. Concluyo el libro y pienso en todas las anónimas que hay detrás de Anónima. Poner palabras y testimonios a ese silencio es un deber colectivo y civilizador. En los libros, en los telediarios, en las familias, en las escuelas.

Itziar Elizondo

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En el blog os acercaremos nuestras impresiones a lo largo de la campaña. Se tratarán, entre otros, temas relacionados con el feminismo o con la política municipal de Donostia. Aquí tienes a las blogueras de plaZ! :

 

Irene Arrarats

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Arantxa Elizondo

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Itziar Elizondo

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Josebe Iturrioz

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Eva Martinez

Ana Txurruka

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