Reflexión

Reflexión

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Amonas

Las amonas en nuestra sociedad no se jubilan. En muchas familias son imprescindibles para que la cosa funcione. No es de extrañar. Según los últimos datos del EUSTAT, más de la mitad de las mujeres ocupadas -el 55,4%-, además de su dedicación al trabajo remunerado, dedican también 5 horas o más al día al cuidado de los menores. A su vez, casi la mitad de los hombres ocupados -el 45,1%- colabora con menos de horas atendiendo al cuidado de sus hijos e hijas. Y con la precarización que ha traído la crisis, las familias echan mano de las amonas cada vez más, un trabajo oculto que no cuenta ni social ni económicamente.

 

La profesora mexicana Graciela Hierro (1928-2003), experta en edadismo, critica en sus investigaciones la violencia moral que se ejerce contra las mujeres mayores, un tipo específico de agresividad que no se representa necesariamente por la violencia física. “Se trata de violencia simbólica en el sentido de falta de respeto a la dignidad de la persona; el desconocimiento del valor humano, la libertad, la autonomía y la decisión propia, así como por no reconocer una labor de determinados años de productividad”.

 

plazfeminista_amonakEl fundamentalismo juvenil, impulsado por la sociedad consumista, estigmatiza el cuerpo y la actividad social de las mujeres mayores. Toda marca que deje la vida es considerada fea, inaceptable y vivimos en una guerra contra la naturaleza de nuestros propios cuerpos. Todo lo que lo aleje de la perfecta potencia física y material es considerada una enfermedad y por tanto medicalizada.

 

La capacidad de transformar la realidad que puedan tener las mujeres mayores procederá de aquellas que, según Graciela Hierro, se hayan preparado para la vejez construyéndose una vida propia: educarse para ser una persona con autonomía moral. Conocerse, aceptarse y amarse.

 

Las hijas del futuro no dispondrán de las amonas de hoy. Afortunadamente, las amonas van siendo mujeres autónomas con intereses diversos y vidas activas que no tienen ni tiempo ni ganas de ayudar full-time a sus hijas e hijos en las tareas familiares. Las familias, la sociedad y los gobiernos tienen que tomar nota de ello.

 

Itziar Elizondo

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Un día completo: la Lilaton y fiesta aniversario de la Casa de las Mujeres

Ayer fue la primera Lilatón no organizada por aquellas  (unas u otras) que hace 26 años de forma autónoma y a iniciativa del MF de Donostia lo organizaban.

Sólo quiero expresar algunas de mis impresiones. La primera por supuesto felicitar a las más de 4000 mujeres que ayer tomaron parte en la 26aba  Lilatón. El día como siempre una gran fiesta para la ciudadanía donostiarra que de esta manera tiene la oportunidad de ver y reconocer una más de las actividades que realizamos las mujeres (el deporte).

Dicho lo cual me gustaría hacer algunas sugerencias a la organización. La primera es que no estaría de más que a lo largo de toda la Lilatón y en la posterior entrega de premios, además de poner el volumen de la música en un tono más civilizado que nos permita relacionarnos, no estaría de más que la música fuera de mujeres y desde luego sin contenidos sexistas, creo que esto nos lo hemos ganado a pulso.

Tampoco entendí el porqué de la entrega de premios en la forma que se hizo. Acostumbrábamos a que ese momento fuera un momento de reconocimiento a mujeres que de una forma u otra se habían significado por su dedicación a la actividad deportiva

Muxuk eta Gora Borroka Feminista

Arantza Campos (Plazandreok)

 

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Como todas sabemos, ayer se celebraba la XXVI edición de la Lilaton. Un evento que propicia que las calles de Donostia se llenen de mujeres y que genera un ambiente increíble, donde por un día, podemos ver a los hombres ocupándose de las criaturas mientras sus esposas corren, donde podemos ver a las mujeres dedicándose un día para ellas, para correr, para celebrar con sus amigas etc. Pero la Lilaton no es importante sólo porque haga que miles de mujeres ocupemos las calles, sino que además nos invita a correr, a hacer ejercicio, ese ámbito tan vetado para nosotras. No olvidemos a Kathrine Switzer, la primera mujer  que consiguió participar en un maratón aunque intentarán expulsarla. Y es que las feministas nos hemos hartado de denunciar lo invisibilizadas que estamos en el ámbito del deporte. Infravaloradas ya en el ámbito educativo en las asignaturas deportivas e ignoradas en el caso de que, superando todos los obstáculos, consigamos llegar a ser deportistas de elite, trabajo que rara vez se reconoce o remunera. Por eso resulta triste que el día de ayer muchas mujeres no pudieran participar en la Lilaton. Es decir, que una vez más se les dijera que NO  a las mujeres, ya que, por lo que parece, debido a motivos logísticos,  el número de mujeres debía ser limitado.
A muchas de nosotras nos dio igual y corrimos sin dorsal, porque hace tiempo que nos acostumbramos a no aceptar las limitaciones que los demás nos imponen. Sólo espero que aquellas mujeres que estaban decididas a coger vacaciones de las tareas de cuidados en el día de ayer, que encontraron fuerza para ignorar todos aquellos mensajes en los que se les ha hecho entender que nos son fuertes, que el ejercicio es cosa de hombres… sólo espero que ninguna de esas mujeres se quedará ayer sin correr porque la organización les dijera que el aforo ya estaba completo.
Nagore Iturrioz

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Eta gero festa Emakumeen etxean bosgarren urteurrena ospatzeko  

 

 

 

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Anónima

Lo dijo la escritora inglesa Virginia Woolf. “Me atrevería a aventurar que Anónimo, que tantos poemas escribió sin firmarlos, era a menudo una mujer”. El libro que tengo delante, sin embargo, lo firma Anónima de forma voluntaria. Ella esconde su nombre para mostrar sin escrúpulos ni autocensuras la violencia que sufren las mujeres en la guerra. Una mujer en Berlín da cuenta de una humillación colectiva silenciada. La que padecieron miles de mujeres durante el asedio soviético a la ciudad alemana en las postrimerías de la II Guerra Mundial.

Ocurrió entonces y sigue ocurriendo setenta años después en tantos lugares.

Violar a las mujeres es un arma de destrucción masiva que no conoce especificidades culturales. En el lenguaje que entienden a la perfección los guerreros de todos los bandos, las mujeres y sus cuerpos son el botín que proclama la absoluta subyugación, la guinda del pastel bélico.

plazfeminista_anonima_itziar_elizondoSorprende en este libro la voz clarividente de su autora, carente de la más mínima autocompasión. Una escritura transparente y racional en el escenario de la sinrazón. Las palabras escritas cosen las heridas de Anónima y la vuelta al orden doméstico traza el itinerario de la construcción después de la guerra: hacer un café de malta, ir a por agua, limpiar la casa. Pequeños actos femeninos sin importancia que anuncian la vuelta a una vida que nunca volverá a ser igual porque se reconstruye desde el silencio de sus protagonistas anónimas.

El dolor y la humillación de las mujeres en las guerras han ocupado media página en los anales de la Historia. Esas mujeres carecen de historia porque su voz y su dolor han sido silenciados. Concluyo el libro y pienso en todas las anónimas que hay detrás de Anónima. Poner palabras y testimonios a ese silencio es un deber colectivo y civilizador. En los libros, en los telediarios, en las familias, en las escuelas.

Itziar Elizondo